Pequeños, consistentes en dos discos circulares cóncavos de metal ,su centro está agujereado para dejar pasar una gomita con la que sujetarlos a los dedos.
Se necesita tener bastante soltura para tocarlos y bailar al mismo tiempo. No es fácil sincronizar los sagats (chinchines, crótalos) con la música y los movimientos corporales.
Transmiten gran alegría.
He escojido este nombre para mi página porque de alegría es de lo que se ha llenado mi tiempo libre al practicar la danza del vientre.
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